* El aumento de homicidios y 'crímenes de honor' alarman a las organizaciones cívicas
BAGDAD.- Las pintadas aparecieron hace algunos meses
en los muros de Basora. "No se puede usar ropa inmodesta. Las
transgresoras seréis castigadas. Dios es testigo de que os hemos
avisado". Ninguna mujer se lo tomó a la ligera. Con 45 féminas
asesinadas en los últimos tres meses, las palabras de los
fundamentalistas tuvieron un efecto fulminante en la ciudad sureña
iraquí, hace 20 años un centro urbano liberal en la que pocas optaban
por el velo pero sí llevaban maquillaje. Hoy en día, lo difícil es ver
alguna mujer que no oculte su cabello o que use lápiz de labios.
Los
crímenes de mujeres se han disparado en todo Irak y especialmente en
Basora, donde el jefe de la policía, general Jalil Jalaf, ya habla de
"terrorismo machista". "Basora se enfrenta a un nuevo tipo de terror
que deja a 10 mujeres muertas cada mes, algunas de ellas localizadas en
vertederos con agujeros de bala y otras encontradas decapitadas o
mutiladas", explica Jalaf.
"Los criminales son bandas
organizadas que trabajan bajo cobertura religiosa pretendiendo seguir
instrucciones del islam pero no tienen nada que ver con la religión.
Tratan de imponer un estilo de vida en el que está prohibido que las
mujeres vistan ropa europea o usen maquillaje y deben llevan velo",
añade.
De ahí que muchos de los cadáveres aparezcan con ropas
provocativas, colocadas expresamente por los asesinos para justificar
la barbarie, o con notas en las que se puede leer cosas como
"prostituta" o "crimen de honor".
"Temo que los autores son
jóvenes movidos por deseos de venganza, aunque disfracen sus crímenes
de actos religiosos", explica la activista Giuliana Yusef, residente en
Basora y contactada también por teléfono desde Bagdad. "A la policía no
le interesan los ataques contra mujeres, no presta protección ni
investiga estos hechos. De ahí que temamos que la cifra de asesinadas
por desconocidos o familiares sea muy superior aunque sus familiares no
lo denuncien".
Las mujeres iraquíes viven uno de los periodos
más oscuros de su Historia reciente. Tras haber perdido con el actual
Gobierno —de fuerte componente religioso— el código de familia aprobado
en 1959, considerado el más progresista de todo Oriente Próximo, las
féminas son ahora "el objetivo más fácil de todas las facciones".
"Desde
la invasión, la sociedad iraquí en su conjunto ha perdido la seguridad,
pero dado que nosotras somos las más vulnerables cada vez somos más
oprimidas y humilladas por los hombres, que son quienes usan las
armas", explica Hanaa Edwar, directora de Al Amal, una organización
cívica.
Influencia política
Hanaa también apunta a ciertos
avances simbolizados por la cuota femenina del Parlamento que permite
que 73 mujeres representen a las iraquíes en la Cámara, formada por 275
diputados, pero no le parece suficiente. "Ahora tenemos voz, algo que
antes no teníamos, pero también el reto de ocupar esos puestos con
personas bien formadas y capacitadas para desafiar la dominación
masculina. Necesitamos influir en las decisiones políticas y exigimos
que los hombres también velen por los derechos de las mujeres como por
los de cualquier ser humano".
Precisamente para ello, hace un
mes se anunció la formación de una coalición femenina formada por todas
las diputadas para "resaltar los problemas de las mujeres y trabajar
para revisar las leyes y regulaciones que competen a las mujeres, en
especial los artículos 41 y 62 de la Constitución", explicó Samira al
Musawi, quien impulsó el proyecto.
Hasta ahora la idea,
aplaudida por el casi centenar de organizaciones femeninas que hay en
el país, no se ha puesto en marcha, y mientras tanto prosigue el
régimen de terror impuesto desde muchas milicias religiosas contra las
mujeres, a las que se arrebatan sus derechos con la fuerza de las armas.
Saali,
una moderna estudiante de Ingeniería de 21 años, cambia completamente
su desenfadado aspecto antes de salir de casa, situada en el barrio de
Zeiyuna, camino a la Universidad. "Ya no me puedo maquillar, ni ir con
vaqueros o salir sin velo. Antes jamás lo había usado. Pero varios
chicos me amenazaron". No sólo redujeron su libertad a la hora de
vestir: ahora Saali está demasiado asustada para salir y, salvo las
horas lectivas, pasa los días encerrada.
"Si pide fotos a las
mujeres iraquíes de más edad, comprobará que ellas eran mucho más
liberales y modernas que sus hijas y nietas", prosigue Hanaa. Esta
contraevolución implica que la nueva generación de mujeres tenga menos
posibilidades que la anterior. "Antes esta era una sociedad abierta y
multicultural y era habitual enviar a las hijas a estudiar a otros
países del Golfo o a Europa. Ahora es difícil convencer a una familia
de que haga algo así".
Prostitución 'legalizada'
Otro de los
retrocesos más alarmantes es la legalización de la 'mutaa' o matrimonio
de placer, una práctica chií abolida durante la dictadura de Sadam
Husein considerada por las organizaciones cívicas "una forma de
prostitución".
Con el anterior código de familia, las mujeres
iraquíes tenían igualdad —al menos téorica— hacia los hombres y gozaban
de plenos derechos a la hora de separarse o divorciarse. Ahora, los
chiíes pueden 'casarse temporalmente' con mujeres a las que pagan pero
con quienes no contraen responsabilidades. Para Edwan, estos retrocesos
han sido amparados por la llegada de los religiosos al poder. "Veníamos
de un sistema laico y nos metieron en un estado religioso. Los clérigos
y sus milicias están felices en el poder, porque esta es una ocasión
única para ellos. Se infiltran en la sociedad y hasta cambian la
educación. La ausencia de buenos políticos es un grave problema en
Irak".
Mientras que en la sureña Basora "cada dos o tres días"
aparece el cadáver de una mujer —en ocasiones acompañados de los
cuerpos sin vida de sus hijos, según el responsable de la policía,
quien admite que muchos crímenes no salen a la luz por temor a
represalias—, en el norte los "crímenes de honor" son comunes, explica
Hanaa, quien dedicó muchos años a trabajar en el Kurdistán. "Incluso si
disminuyese la violencia, el norte no sería más seguro para las mujeres
porque el sistema social es tribal y las tribus siguen sustituyendo a
los tribunales", añade.
"Muchas tribus tienen incluso autoridad
para elegir los maridos de las mujeres. Hasta que no se prohíba ese
sistema, su situación no mejorará". Según datos del Ministerio de
Derechos Humanos en la región autónoma norteña, al menos 600 mujeres
han sido "quemadas, golpeadas, disparadas, estranguladas, lanzadas
desde lo alto de edificios, envenenadas, atropelladas, ahogadas,
decapitadas u obligadas a suicidarse este año", superando las 553
muertes de 2006.
Para Edwan, los problemas de las mujeres
iraquíes sólo se arreglarán con "educación y con diálogo. A largo plazo
la violencia tiene que terminar, y necesitamos una generación formada
en la tolerancia. La mentalidad de los iraquíes tiene que cambiar,
tenemos que rehacer una sociedad corrupta formada por seres humanos que
han perdido los valores".
MÓNICA G. PRIETO
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